Au Pair destacada: Angie de Colombia

¡Ay, 2020! Este año ha sido un reto increíble para muchas familias. Nuestra historia es muy parecida a la de tantas otras, pero, claro, para nosotros es muy personal. Un par de meses después del inicio de la pandemia, cuando intentábamos compaginar que tanto mamá como papá trabajáramos casi siempre desde casa sin servicios de guardería para nuestra hija Kennedy, de 4 años, y nuestro hijo Kendrick, de 2, nos encantó dar la bienvenida a nuestra primera au pair, Angie, a nuestra casa.
Angie nos causó muy buena impresión desde el principio.
Además de que nuestra familia se ha enriquecido con alguien de otra cultura, ella nos ha aportado muchísimo más. Es muy buena y paciente con los niños, tiene una gran ética de trabajo, es muy motivada y es increíblemente creativa y habilidosa, así que siempre hay algo nuevo que hacer para los niños. No estaba segura de cuánta independencia podía esperar de una au pair en cuanto a cosas como los horarios de nuestros hijos, preparar comidas y el aprendizaje; sin embargo, me sorprendió gratamente lo mucho que Angie se hizo cargo de todo.
Cuando llegó por primera vez, hablamos de estas cosas y, a partir de ahí, Angie se puso manos a la obra. Te agradezco mucho que les volvieras a dar a los niños una rutina fija, en lugar de limitarte a decirles «toma, coge este iPad mientras mamá y papá están en reuniones». Noté un gran cambio en los niños cuando empezaron a salir al aire libre con regularidad, a explorar la naturaleza y a saber qué les esperaba cada día. Saber que Angie se encargaba de todo lo relacionado con los niños en el día a día me quitó un peso ENORME de encima y el alivio fue casi inmediato.
Cuando a mi suegra, nuestra querida «Nona», le diagnosticaron cáncer poco después de que llegara Angie, nos enfrentamos a un nuevo reto. Aunque «Nona» no vivía con nosotros, nos visitábamos con frecuencia y ahora nos enfrentábamos a un plan de tratamiento de seis meses para ella, que además tendría el sistema inmunitario debilitado en plena pandemia. Esto hizo que nuestra familia se aislara aún más, y Angie nunca se quejó, sino que simplemente hizo lo que nuestra familia necesitaba.
Mientras yo me quedaba rezagada intentando organizar un programa de preescolar en casa para mi hija, también me vi absorta en investigar diferentes opciones de tratamiento contra el cáncer. Angie se dio cuenta de todo lo que estaba pasando e incorporó de inmediato más «clases» formales y tiempo de aprendizaje en el horario de nuestra hija Kennedy. Se le ocurrieron y compartió todas esas ideas que había encontrado en sus propias investigaciones para ayudarme, y no tuve que cambiar nada. Le estaré eternamente agradecida por esta ayuda, ya que me quitó la preocupación de que la educación de mi hija se viera afectada, y por aliviar la angustia y la preocupación de tener que centrarme en la salud de otros miembros de nuestra familia.
Angie es la au pair perfecta. Ha llegado a nuestras vidas en el momento justo y ha sido justo lo que necesitábamos, incluso más de lo que podría haber imaginado. Hemos aprendido muchísimo de ella y nos sentimos muy afortunados de tener una au pair como Angie.

¡Angie es tan creativa y nos prepara un montón de actividades para que todos aprendamos! Mi sótano está lleno de manualidades con diferentes animales y sus nombres en inglés y español (¡lo que también ayuda a los adultos a aprender!). Cada dibujo está hecho con materiales distintos (como pintura, purpurina, bolas de algodón, etc.), lo que mantiene a los niños interesados y aprendiendo. ¡También juega al escondite con mi hija, escondiendo dibujos por toda la habitación para que ella los encuentre con las palabras en español! Nunca olvidaré mi sorpresa cuando mi hijo de 2 años, de repente, se pasó un rato señalándose toda la cara y nombrando sus ojos, nariz, boca, etc., ¡pero en español! Me quedé alucinada con lo rápido que aprendió con una profesora tan genial (y su pediatra también). Ojalá pudiera compartir muchas más formas en las que Angie nos ha acercado a la cultura colombiana. La comida que nos ha enseñado y que a mis hijos les encanta (arroz y plátanos), ¡y también las videollamadas con su familia en las que podemos comunicarnos en inglés y en español!
Cuando Angie llegó a nuestra casa, estábamos justo al principio de la pandemia. Mi hija de 4 años todavía estaba pasando por un mal trago con todos los cambios y echaba de menos ir al cole y ver a su profe y a sus amigos. Se enfadaba mucho por cosas sin importancia (y solo tiene 4 años). Un día, Angie le estaba leyendo a Kennedy su libro favorito y, con su acento, pronunciaba el nombre del personaje de forma diferente, lo que hizo que Kennedy se enfadara muchísimo. Sin embargo, pudimos convertir esto en una experiencia de aprendizaje increíble para Kennedy. Le enseñamos que las personas pueden hablar, verse o pensar de manera diferente a nosotros, pero que eso es algo realmente bueno y que podemos aprender mucho de quienes son diferentes. Creo que mi pequeña de 4 años lo entendió de verdad y se lo tomó muy en serio, y hasta el día de hoy sigue hablando de que «ser diferente es bonito».
Me sorprende lo mucho que esta experiencia ha ayudado a nuestros hijos a desarrollar la tolerancia y a aceptar otras culturas, ya que es algo que es muy importante aprender desde pequeños.
Como Angie era nuestra primera au pair, no estaba segura de cómo iban a reaccionar mis hijos (además de la tristeza por el distanciamiento y la pérdida de la niñera con la que habían estado toda su vida). Pero al cabo de solo un par de días, mi hija empezó a hacer dibujos de Angie con nuestra familia y supe en ese momento que todo iba a salir bien. Cuando la madre de mi marido se sometió a una operación para tratar su cáncer, estaba recopilando algunos vídeos de cariño y ánimos enviados por sus amigos más cercanos y su familia. Le pregunté a Angie si tenía algún mensaje que quisiera compartir, y enseguida empezó a escribir lo que quería decir. Cuando grabé su vídeo, tenía un mensaje tan poderoso y esperanzador para mi suegra, que se me cayeron las lágrimas.
Ella es justo lo que nuestra familia necesitaba.
La familia Morris, Haymarket, Virginia
Participante Au Pair







